Como ya has de saber, vivo en la calle antigua Motocross, una calle la verdad muy tranquila, donde la única acción que se puede observar es la de los viejos borrachos de “acepes” los fines de semana, y los repartidores de pizza, que son capaces de morir por llegar antes de de los “30 minutos”. (Estos si se toman bien en serio lo de motocross).
Pero como la mayoría de las cosas en la vida, en la calle Motocross, no todo es lo que parece, ni las personas, ni las casas, ni mucho menos los animales. Como ya te habras dado cuenta, en esta calle habitan una gran cantidad de animales, sobre todo perros. Perros de todas las razas, y de todas las posiciones sociales: Perros pobres, perros clase media; perros mendigos, y uno que otro perro burgués; en fin muchos perros. Entre esta comunidad canina se encuentra Oscar, un chucho común y corriente, de un color que en realidad nunca he podido definir, ese color que tienen los “aguacateros”, una combinación entre amarillo y gris.
A pesar de su gran parentesco con los chuchos de la calle, Oscar tiene una familia, Él vive en un taller, que a su vez es una tienda, que a su vez es una tortillería, (algo muy común en El Salvador).Aunque de este negocio multiusos se debe recibir cierto dinero mensual, estoy seguro que no debe ser mucho y que a duras penas debe dar para lo básico (de lo contrario Wal-Mart ya lo habría comprado).
A menudo pienso que el mundo por derecho debería ser propiedad de los animales, y no del hombre. En realidad nosotros deberíamos ser sus mascotas, para que así nos enseñaran a respetar la naturaleza, y nos hicieran olvidar las armas, las guerras, y pensamientos tan estúpidos como el racismo y el clasismo. En verdad no creo que seamos tan superiores como dicen, o quizá lo fuimos al momento de la evolución, pero con el correr de los años creo que sufrimos algùn tipo de involución mental.
Lastimosamente en la calle motocross me he podido percatar de como esta enfermedad humana ha llegado a contagiar a algunos animales, como por ejemplo: Oscar. habras podido observar como los perros tienen ese instinto natural de perseguir a los carros, quizá porque están consientes de la contaminación que producen, y les ladran en señal de desaprobación(o quizá por simple estupidez), como sea Oscar no es la acepción, el ama seguir a los carros, pero extrañamente (a pesar de ser un perro de escasos recursos), no sigue cualquier tipo de carros, el solo persigue a los “mercedes”, adora estos carros(y ¿quién no?), ¿pero un perro que le gusten los carros caros?, ¿adònde se habrà visto?.
Incluso un par de veces que hemos pasado en el carro de mi mamà, (un Suzuki blanco año 91). He visto como este pinche ¡chucho pelado! , se hace a un lado y se a recuesta ignorándonos, discriminándonos,y emulando asì una de las mayores idioteces del hombre: El clasismo. Así que si alguna vez pasas por la calle motocross, recuerda que al costado de ese taller, que a la vez es tienda, que a la vez es tortillerìa, siempre estará Oscar a la orden del día, dispuesto a juzgar el valor de tu carro, por medio de un simple y sencillo ladrido, convirtiéndose así en el extraño pero real, chucho clasista.
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Buenisímo!!! Cuidado con las tildes y la ortografía. Se escribe Habrás, no Abrás, es del verbo haber, no de abrir, cuidado con eso.
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